La publicación ofrece una reflexión poderosa sobre la imagen corporal y la influencia negativa de los estándares de belleza sociales. Destaca la importancia de la autoadaptación y enfatiza la necesidad de ser consciente de las palabras que usamos hacia los demás. Además, aborda el impacto de la vergüenza corporal en la salud mental de las personas y la responsabilidad social de promover una imagen corporal saludable.

La Persona del espejo no soy yo, su cuerpo es totalmente ancho y sus piernas están llenas de celulitis, sus cachetes son gigantes y que digo de esa pancita incurable, sus piernas llenas de vellos y sus axilas mal depiladas.

No me gusta frecuentar el espejo porque me muestra una persona que no acepto, algunas veces si la acepto, pero solo si se retoca con kilos de maquillaje, fajas para esconder lo necesario y más, trajes anchos o jeans cero ajustados, quizás unas camisas grandes para tapar mis temores.

¿Subiste de peso? ¿Cuántos meses tienes? ¿Comer eso no te inflama y te hace salir granitos en la cara? ¿No estás haciendo ejercicio, verdad?

“No pasa nada, si no me veo al espejo no habrá forma de que me afecte”

No, no quiero vivir con miedo a ver mi reflejo desnudo o apretar mi pancita y maldecirla cada vez que algo que no me queda, porque entonces no querré salir, me perderé de experiencias por el que dirán de mi cuerpo.

Nadie debería tomar un derecho que no se les dio como el de opinar sobre los cuerpos ajenos, que tan “perfecto” tienes que ser tú para recordarle a los demás sus inseguridades o sus imperfecciones.

No puedo complacer a todos, mejor dicho, no debo complacer a nadie, solo yo, solo a mí debería gustarme cada parte de mí y sentir esa seguridad de usar todo lo que está en mi closet sin excusa y no sentirme mal por sacar ropa que ya no es de mi talla.

La presión que la sociedad ejerce sobre la imagen corporal es algo que afecta a muchas personas en diferentes niveles. Desde el bombardeo constante de imágenes retocadas en los medios de comunicación hasta los comentarios negativos o de burla hacia aquellos que no se ajustan a los estándares de belleza establecidos, esta obsesión por la apariencia física puede tener repercusiones significativas en la salud emocional y mental.

Los medios nos han hecho tanto daño hasta el punto de idealizar cuerpos y que flaco significa saludable y gordo significa enfermo ¡MENTIRAS!

No se han puesto a pensar que las palabras son tan poderosas, cuidemos lo que decimos a los demás, cuidemos los pensamientos en voz alta, si quieres pecar con comentarios atroces que se queden en tu mente y de ahí no salgan porque así como a ti te afectaba los sobrenombres de primaria y secundaria también afectan a los demás aun estando en la vida adulta.

Y si eres de las personas que crees que minimizando los apodos no molestan o no lastiman estás EQUIVOCADO, aunque le digas “gordita o gordito” “panzoncito o panzoncita” es igual a decirle GORDA O PANZONA.

Algunas personas dirán que no les afecta los comentarios sobre sus cuerpos, pero nadie aceptara que esto es una cruz invisible que pesa, que no queremos reconocer, que al final del día nos duele, que nos encerramos a llorar mientras repasamos frente al espejo nuestro reflejo y vemos que no somos la definición de perfección, pero es que nadie lo es, cada cuerpo es un mundo totalmente diferente y lleno de cosas hermosas, de cicatrices, de historia.

Normalicemos los cuerpos tal y como son.

La cantidad de niños y adolescentes con bulimia, anorexia, problemas alimenticios nos dice que como sociedad estamos siendo una mierda.

Si tan solo nos enseñaran en las escuelas que todos somos más que físico, porque cuando envejecemos solo queda el conocimiento, ni la belleza, ni las imperfecciones, ni los cambios.

En lugar de enfocarnos en los estereotipos impuestos, deberíamos celebrar la diversidad y cultivar una actitud positiva.

Es importante recordar que cada persona es única y hermosa a su manera. No debemos permitir que los juicios superficiales nos definan ni nos hagan sentir menos valiosos. La belleza no es una cuestión de talla, peso o aspecto externo, sino de confianza en uno mismo y aceptación personal.

La salud mental y emocional es tan importante como la salud física, y es fundamental priorizar el bienestar integral. Es hora de redefinir los estándares de belleza y fomentar una imagen corporal saludable basada en la aceptación, el amor propio y la diversidad.


lo que veo en el espejo ♥

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  1. Avatar de Jose

    El mensaje final de que, a pesar de las heridas emocionales, debemos trabajar en repararnos a nosotros mismos y que…

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    Me quede con muchas frases de este escrito…. Aprendiendo a amarme a que mi felicidad es primero!

  3. Avatar de airforcepty507
  4. Avatar de Kyrleth

    Nada mejor que el amor propio, justo cuando entendemos ese amor y lo dominamos seremos capaces de amar a otra…

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~ Rogers Hornsby

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